La región en cifras
—Mapa de situación
33 Estados del padrón- Elegí un tema. Son 59, agrupados en cuatro ejes: seguridad, defensa, gobernanza y desarrollo. El mapa se pinta con ese tema.
- Elegí un país o una zona, o dejá toda la región. Lo que elijas acá manda sobre todo lo que sigue más abajo, incluidas las noticias y las redes.
- Si querés, cruzá con otro tema para ver si se mueven juntos. No hace falta para usar el registro.
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Límites de Natural Earth, escala 1:50 m, guardados en este repositorio. El color de un país expresa un dato nacional: ninguna de las fuentes en uso publica desglose provincial, y donde no lo hay el país queda en gris en vez de pintarse con una cifra que no le corresponde. Los puntos sí llevan coordenada propia. Las capas nuevas aparecen a medida que entran en servicio sus colectores.
Islas Malvinas. El mapa las dibuja como territorio argentino, siguiendo la posición de la Argentina, donde la Fundación tiene su sede. Se declara porque ningún mapa es neutral en un territorio en disputa: o lo dibuja de un lado, o del otro, o lo omite —que también es una posición—. Lo que corresponde no es fingir neutralidad, sino decir cuál se toma. La propia fuente de los contornos, Natural Earth, clasifica el archipiélago como territorio en disputa y atribuye su administración al Reino Unido; las Naciones Unidas lo tienen inscripto como territorio no autónomo con una disputa de soberanía pendiente de negociación entre ambos Estados. Las cifras del registro no cambian por esto: ninguna fuente publica dato del archipiélago, de modo que se pinta con el color de la Argentina pero no aporta ni altera ninguna medición.
Las seis materias
—Son las seis materias en las que trabaja la Fundación —y son, justamente, las que ninguna base pública mide de frente. Acá se dice, materia por materia, qué se puede medir hoy, con qué fuente y de qué año, qué se está publicando en este momento, y qué no se mide y por qué. Un vacío declarado vale más que una cifra inventada.
Seguridad · violencia y víctimas
Lo que le pasa a las personas: muertes, delitos denunciados y las materias donde el Estado registra víctimas.
Homicidios
—Terrorismo
—La serie termina en 2021 y no hay reemplazo gratuito: la Base Global de Terrorismo dejó de actualizarse. No se estima ningún valor posterior. Y «terrorismo» es una definición disputada: varios Estados de la región califican de terrorista a la protesta social, y esa calificación entra en las bases que se nutren de prensa. El dato se publica con esa advertencia y no sostiene por sí solo ningún juicio.
Victimización y confianza en la policía
—Acá está la percepción de inseguridad y el delito que la estadística policial no ve. La víctima que no denuncia no aparece en ningún parte. Cuando la tasa de denuncia es baja, las cifras oficiales de ese Estado subestiman el delito, y la comparación con un país que denuncia más se vuelve engañosa. Los detenidos sin condena miden congestión judicial y prisión preventiva, no criminalidad.
Trata de personas
—Menores reclutados y utilizados en conflicto
Sin dato · declaradoEl informe anual del Secretario General de Naciones Unidas sobre los niños y los conflictos armados verifica y lista estos hechos, e incluye Estados de la región. Se publica en documento, no en base de datos, y no hay interfaz de consulta. Se buscó en el catálogo completo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible —713 series— y no existe ninguna sobre reclutamiento de menores. El trabajo infantil, que sí está en este registro, es otra cosa y no lo reemplaza.
Seguridad · grupos, territorio y fronteras
Quién controla qué: organizaciones armadas, disputa territorial, zonas de frontera y explotación ilegal del suelo.
Grupos armados y conflicto entre organizaciones
—Enfrentamientos armados entre grupos, sin el Estado como parte. En esta región eso es, en buena medida, disputa entre organizaciones criminales por territorio o por renta: es el indicador de presencia de grupos criminales organizados que más se acerca. Y aun así no mide presencia ni control territorial, solo muertes en enfrentamiento. El umbral de registro exige 25 muertes al año: por debajo de eso un Estado figura en cero sin estar en paz.
Control territorial del Estado
—Si el Estado manda en todo su territorio, o si hay zonas donde no manda. Es lo más cercano al control territorial que se encontró gratuito y comparable: el conflicto entre grupos armados cuenta muertes, no territorio.
Es evaluación experta, no medición de campo: dos especialistas por país —uno del país, uno de fuera— puntúan de 1 a 10, y el resultado se armoniza en revisión regional. Y es una foto, no una serie: el proyecto publica cada dos años, de modo que estos temas no se pueden proyectar.
Conflictos territoriales y sociopolíticos
—Primer dato subnacional del registro: los casos llegan a departamento y municipio. Los levantó y verificó caso por caso el Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, a quien corresponde la atribución.
No es un censo de conflictos. Es el corpus de un proyecto académico, con su alcance y su recorte. Un Estado con pocos casos puede tener pocos conflictos o poca cobertura del proyecto, y las dos cosas no se distinguen desde afuera. Las capas no declaran licencia: acá se publican recuentos y agregados, nunca los casos individuales ni las geometrías, y queda pendiente pedir autorización escrita antes de usarlos en productos pagos.
Zonas de frontera y focos transfronterizos
—No son indicadores: son lugares, y ninguna fuente publica estadística comparable a esa escala. Lo que se cuenta es cuántas notas del corpus nombran cada zona, de cuántos portales y de cuántas jurisdicciones. Que la nombren medios de los dos lados de la frontera es el dato fuerte: una sola jurisdicción puede estar contando su propia versión. La zona se reconoce por su topónimo, o por una palabra de frontera más dos de los Estados que la comparten.
Minería ilegal
—Mapeada en cuatro Estados, con años distintos —Bolivia y Venezuela 2017, Brasil 2018, Perú sin año declarado—: no son comparables entre sí ni con la situación actual. Y el número de polígonos no es una medida de magnitud: depende de cómo se dibujó cada capa. Venezuela figura con 1.317 y Perú con 3, y eso no significa que en Perú casi no haya minería ilegal.
Seguridad · flujos y ciberseguridad
Lo que cruza: mercadería, personas y ataques. Tres materias distintas que comparten una característica —se miden por el rastro, no por el hecho—.
Armas · quién le vende a quién, declarado en la aduana
—Es comercio declarado en la aduana. El tráfico ilegal —que es lo que preocupa— no pasa por una aduana y no está acá. Sirve para ver el flujo legal y para señalar dónde ese flujo no cierra.
Y es menos de lo que suena: el capítulo arancelario es «armas y municiones; sus partes». No incluye aviones, buques ni vehículos militares, que viajan en otros capítulos. Son valores en dólares, no cantidades: un lote de municiones baratas y uno de fusiles caros pueden dar la misma cifra.
No ordena Estados. El volumen depende del tamaño de la economía y de tener o no industria propia: Brasil exporta más que Uruguay por industria, no por conducta.
Crimen organizado · mercados, actores y resistencia del Estado
—Es evaluación experta, no recuento de hechos. Cada puntaje va de 1 a 10 y lo fija un panel de especialistas con evidencia documental, revisado por pares. Un puntaje alto de mercado no dice cuánto: no hay tonelaje ni recuento de operaciones, dice cuán extendido y arraigado está ese mercado.
La resiliencia no es lo contrario de la criminalidad. Son dos medidas independientes: un Estado puede tener mucha capacidad y crimen arraigado a la vez, y la relación entre ambas es justamente lo que conviene mirar.
No es tiempo real y no pretende serlo. La edición es bienal y describe estructura, no coyuntura: sirve para saber qué opera en un Estado y con qué fuerza, no qué pasó anoche.
Designados por el Consejo de Seguridad
—Que un Estado no tenga designados no significa que no tenga crimen organizado ni terrorismo. Los regímenes de sanciones del Consejo son geográficos y políticos, no un termómetro de amenaza: existen para Al-Qaida, Corea del Norte, Irán, Irak, Libia, Somalia, Yemen, el Congo, la República Centroafricana, los talibanes y —desde 2022— Haití. No hay régimen para América Latina, y por eso la región casi no figura. Leer esta lista como un ranking de peligrosidad sería exactamente al revés.
De las personas se publica el recuento, no los nombres. La lista es pública y está en la fuente, pero este registro no es un buscador de personas. De las entidades sí se publica el nombre: son organizaciones, y publicarlas es el propósito de la lista.
Especies protegidas · comercio registrado
—Lo que esta base registra es comercio legal, no tráfico. Cada asiento nace de un permiso o de un informe anual que un Estado presentó ante el tratado. El tráfico ilegal, por definición, no tiene permiso y no entra acá: quien lea estas cifras como «tráfico de fauna» va a leerlas exactamente al revés.
«Origen en decomiso» no es «cantidad de decomisos». Ese código marca especímenes cuyo origen declarado es una incautación, y el asiento aparece cuando ese espécimen se mueve después —a un centro de rescate, a un zoológico, a investigación—. Más decomiso puede significar más control, más delito o más movimiento posterior de lo incautado: son tres explicaciones y la fuente no elige entre ellas.
No ordena Estados y no entra al compuesto. El volumen depende de la biodiversidad, del tamaño de la economía y del papel de cada país en el comercio de cueros, madera o mascotas. Y la proporción de decomiso no está orientada: no se sabe si más es mejor o peor.
Qué está ardiendo ahora
—El satélite detecta anomalías térmicas, no incendios ni delitos. Un foco puede ser una quema agrícola legal, un incendio forestal, una antorcha industrial, un basural o una operación minera. La imagen no distingue la causa, y el registro no la inventa: decir «tantos focos, tanta minería ilegal» sería un salto que esta casa no da.
No ordena Estados. El recuento depende del tamaño del país, de la estación, de la nubosidad —una semana nublada esconde todo— y de cuántas veces pasó el satélite. Brasil tendrá siempre más focos que Granada por superficie, no por conducta.
En qué condiciones se puede publicar
—Mide las condiciones para ejercer el periodismo, no cuánta desinformación circula. Son cosas distintas, y la relación suele ser inversa a la intuición: donde la prensa está más cercada, menos desinformación se detecta —porque detectarla también es publicar—.
Es evaluación experta, no medición instrumental. El puntaje sale de una encuesta a periodistas, académicos y defensores de derechos humanos, combinada con un recuento de abusos: dos personas informadas pueden puntuar distinto el mismo país. Y el puesto ordena contra 180 países, no contra los 33 del padrón.
Sanciones y personas expuestas
—Esto no ordena Estados y no mide corrupción. La lista de la región la encabeza Brasil con 132.652 registros; Venezuela está novena, con 1.406. Leerlo como «más listados, peor» llevaría a concluir que Brasil está noventa veces peor que Venezuela, que es absurdo. Brasil aparece primero porque publica mejor quiénes son sus funcionarios.
La cifra se mueve por tres cosas ajenas a la conducta del Estado medido: quién sanciona a quién —un acto geopolítico de terceros—, qué tan completo es su registro público de funcionarios y el tamaño del país. Y persona expuesta no es persona sospechada: un ministro figura por ser ministro.
Ciberseguridad · medición de red
—Ninguna de estas tres cifras ordena Estados, y no es un descuido. La muestra de anomalías la hacen voluntarios: un Estado con pocas sondas muestra pocas anomalías, y eso no significa que tenga menos censura sino que hay menos gente midiendo. Por eso se publica la tasa y aun así no se compara.
Anomalía no es bloqueo —el bloqueo confirmado se cuenta aparte y es una cifra mucho más chica—, un corte no declara su causa —un cable cortado, una tormenta y un apagón deliberado dan la misma curva— y contar equipos de respuesta premia al Estado grande. Van al lado del dato comparable, nunca adentro, como Defensa.
Contrabando y subfacturación · brecha espejo
—Cuando A declara que exportó cien a B, y B declara que importó sesenta de A, esos cuarenta se fueron por algún lado. Esa diferencia es el indicio estándar de contrabando, subfacturación y triangulación.
Pero una brecha de pocos puntos no es contrabando: es contabilidad. El exportador declara el valor de la mercadería puesta en el barco; el importador declara ese valor más el flete y el seguro. Solo por eso el importador registra de rutina entre 3 % y 10 % más. Lo que sí llama la atención es la brecha negativa —que el importador declare menos—, porque el flete empuja en el sentido contrario y no hay explicación contable inocente. Aun así es un indicio que abre una averiguación, no una prueba de delito.
Migraciones
—Estas cifras no dicen nada sobre delito. Asociar migración con inseguridad es un juicio, y el registro no lo hace: la materia entra en Seguridad porque el movimiento de personas es objeto de política de seguridad, no porque quien migra sea un riesgo. La migración neta negativa señala expulsión de población, que suele ser el dato más revelador de los tres. Las remesas entran como medida de migración —cuánto pesa el dinero que mandan quienes se fueron—, no como indicador económico.
Desplazamiento forzado
—Ciberseguridad
—Mide superficie e infraestructura, no ataques. No se encontró ninguna fuente gratuita que publique incidentes informáticos comparables para los 33 Estados. Lo que sí existe es la infraestructura de cifrado desplegada y la población conectada: un país con muchos usuarios y pocos servidores cifrados está más expuesto que uno con la relación inversa. Un valor alto no significa un Estado más protegido.
Extorsión informática
—Acá solo aparece quien no pagó rápido. Los grupos que secuestran sistemas publican a sus víctimas para presionarlas: la empresa que paga enseguida y en silencio nunca aparece en ninguna lista. Esta cifra subestima el fenómeno de manera sistemática y por una magnitud que nadie puede calcular.
Y es un recuento, no una tasa. Una economía grande tiene más empresas que atacar: que Brasil encabece la lista no significa que esté peor protegido, sino que tiene más objetivos. La fuente es el atacante, que exagera y repite víctimas viejas: lo que se observa con certeza es que el grupo lo publicó, no que el hecho sea como lo cuenta.
Defensa
Lo que cada Estado destina y sostiene como instrumento militar. Son MAGNITUDES, no virtudes: no entran en la situación general.
Presupuesto de defensa
—Las tres medidas se leen juntas porque separan cosas distintas: un Estado chico que dedica mucho de lo poco que tiene no es lo mismo que uno grande que dedica poco de mucho. El monto en dólares corrientes arrastra inflación y tipo de cambio: sirve para el orden de magnitud, no para comparar años lejanos.
Efectivos
—No hay desagregación por arma, y no es un olvido. No existe fuente gratuita que publique los efectivos separados en ejército, armada y aviación para los 33 Estados. El registro de referencia es el Balance Militar del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, que es de pago y no admite redifusión. Lo que se publica acá es el total, y el peso que ese total tiene sobre quienes trabajan.
Material — adquisición de armamento mayor
—Mide lo que se compra, no lo que se tiene. Es la aproximación más cercana al inventario a la que se puede llegar sin pagar: aeronaves, buques, blindados y misiles adquiridos. Un año sin compras da cero y no significa que el país no tenga material.
La unidad no es dinero: es un valor indicativo que el instituto sueco asigna según capacidad militar, para poder comparar sistemas con precios muy distintos. El inventario por tipo —cuántos vehículos, cuántos aviones, cuántas embarcaciones— no está disponible en ninguna fuente libre, y el vacío queda declarado.
Capacidad aeroespacial
—Objetos que cada Estado registra ante Naciones Unidas: satélites propios, no necesariamente lanzados por él. Es la única medida de capacidad aeroespacial comparable y gratuita que se encontró. No mide capacidad de lanzamiento, ni satélites militares, ni aviación. Solo 13 de los 33 Estados registran alguno, y ese reparto es en sí mismo el hallazgo.
Gobernanza
Integridad de la administración pública, calidad de las reglas y salud del espacio informativo en que esas reglas se discuten.
Contratación pública
—Mide la publicación, no la contratación. Un Estado que compra mucho y publica poco aparece con poca cobertura; uno que compra poco y publica todo, con mucha. No es una medida de volumen de compra ni de limpieza.
La ausencia es el dato. No figurar acá no prueba que el Estado no publique: prueba que no publica en el formato que permite compararlo, que es una afirmación más chica y verdadera. Y el recuento mezcla publicadores nacionales con subnacionales, porque la fuente no los distingue y clasificarlos por el título sería inventarlo.
Indicadores de gobernanza
—Nivel democrático y libertades
—Es medición experta codificada, no recuento de hechos: varios especialistas por país y por año. Mide cómo funciona el sistema, no qué piensa la gente de él — la percepción democrática y la confianza en las instituciones se miden por encuesta y no están acá: quienes las levantan exigen registro para entregar los datos, y el vacío queda declarado. La brecha entre democracia electoral y liberal es lo más revelador: señala Estados que votan pero no controlan a quien gobierna.
Libertad de expresión y de asociación
—Censura estatal, represalia contra periodistas, y espacio disponible para partidos y organizaciones civiles — que es la materia de conflicto político leída por el lado de lo que la oposición puede hacer. Se lee junto con la cobertura noticiosa de este mismo registro: donde la libertad de expresión cae, la corroboración cruzada entre jurisdicciones vale más, porque la prensa local pesa menos.
Integridad y aprobación democrática
—La aprobación de la democracia no es una encuesta. Es la evaluación de un especialista sobre cuánto respaldo social tiene el régimen democrático. Se acerca a la percepción democrática que este registro declaraba como vacío, pero no la reemplaza: Latinobarómetro y el Barómetro de las Américas le preguntan a la gente; esto no.
La persecución del abuso de función mide impunidad, que es distinto de la percepción de corrupción: un país puede tener mala fama y buena persecución, o al revés. Y la política anticorrupción mide el andamiaje, no el resultado.
Entorno informativo
—Mide el clima en que circula la información, no la cantidad de contenido falso, que ninguna fuente regional cuenta de forma comparable. Cinco de los seis se nombran «ausencia de» porque en la escala de V-Dem el valor alto es el bueno; la polarización va al revés y así se declara en su ficha.
Integridad de la contratación pública
—Es lo que la empresa declara esperar, no un soborno comprobado. Sale de las Encuestas de Empresas del Banco Mundial, que no se levantan el mismo año en todos los Estados: el dato de cada país es de su última ronda disponible y las rondas no coinciden entre sí. Sirve para ver el orden de magnitud, no para rankear con precisión de decimales.
Soborno declarado
—Capacidad del Estado
—El registro de nacimientos es la capacidad estatal más básica: saber quién existe. Un registro incompleto degrada todas las demás estadísticas de ese Estado, incluidas las que este registro publica. La recaudación entra como capacidad de recaudar, no como indicador económico: baja frente a una economía grande, señala evasión o economía no registrada.
Desarrollo
Estructura material del territorio y de la economía. No es análisis económico: es la base sobre la que se leen las otras tres.
Urbano
—Industrial
—Materias primas
—Condiciones de vida y desigualdad
—La pobreza según línea nacional no es comparable entre países: cada Estado define su propia línea. Solo sirve su evolución dentro de cada uno. El Gini depende de la encuesta de hogares de cada Estado, con años y metodologías distintos.
Conectividad
—Superficie forestal
—Empleo informal
—Qué se publica hoy
Qué se está diciendo sobre la región en este momento, y en cuántos orígenes independientes. No es una materia del registro: es el segundo factor de veracidad con el que se contrastan las materias.
Qué se puede mirar desde arriba
—El registro no mira la imagen: dice que existe, de cuándo es y dónde está. Minería ilegal, deforestación, puertos y pasos fronterizos son cuatro materias sin serie comparable; lo que sí hay es imagen satelital libre y reciente.
El recuento de escenas no se compara entre Estados —depende del tamaño del territorio y de por dónde pasa el satélite: Brasil tiene más que Granada por geometría—. Lo comparable es la frescura: cuántos días hace de la última. Y una imagen no acredita un hecho: prueba que había algo el día que pasó el satélite, no qué era ni de quién.
Ir a la fuente primaria
—El registro dice qué se sabe; esto dice dónde buscar lo que sigue. Cada consulta combina el término que usa el propio Estado con el dominio de su portal oficial, el tipo de archivo donde suele estar el dato duro y la resta del ruido administrativo. Se abre en el buscador y devuelve documentos del organismo, no notas que hablan del organismo.
No es un dato: es una consulta armada. La Oficina no ejecuta ninguna búsqueda ni cuenta resultados —lo que un buscador devuelve cambia según el país, la sesión y el idioma de quien pregunta, y no es comparable entre Estados—. Acotar por dominio oficial acota el origen, no la calidad.
Lo que cada Estado publicó de sí mismo
—La serie comparable llega tarde y no hay forma de acelerarla. La UNODC recibe de los Estados, valida y recién entonces publica: nuestra cifra de homicidios es de 2023. Pero los Estados sí publican lo suyo, y rápido. Acá está lo último que cada uno subió a su propio catálogo oficial.
No es comparable entre países y no se suma. Cada Estado define el delito a su manera, lo cuenta con su método y lo publica con su cadencia: una serie regional armada con estas cifras sería una serie falsa. Va al lado de la serie comparable, no adentro, y no la actualiza. El enlace lleva al original, que es donde la definición está escrita.
Cobertura noticiosa cruzada
—Esto no registra hechos: registra que algo se está publicando. Que diez portales cubran un asunto no prueba que haya ocurrido. Y veinte medios del mismo país repitiendo un cable son un solo origen, no veinte. Acá se cuentan orígenes independientes por idioma y por jurisdicción, no portales.
Nube de conceptos
—Qué términos circulan ahora mismo, no qué está ocurriendo. Es el recuento de las palabras que aparecen en los títulos recolectados en la ventana vigente. Para figurar, un término debe aparecer en dos notas de dos portales distintos: lo que publica un solo portal no es circulación, es repetición. Un término ausente puede significar que el asunto no circula —o que ningún canal del padrón lo cubre.
El ámbito se elige arriba, en el mapa de situación.
Circulación en red social abierta
—Mide cuánto se habla, no qué ocurre. Una publicación en una red no es una fuente: es un indicio de circulación. Y el sesgo es grande y se declara: la única red que permite consulta pública sin credencial tiene una base de usuarios pequeña, mayoritariamente europea y norteamericana y de perfil técnico. Es una muestra sesgada y no probabilística. Sirve para detectar que un asunto empezó a circular; no sirve para medir cuánto importa, y ningún juicio de la Fundación puede apoyarse solo en esto.
Circulación por Estado
Difusión en canales de mensajería
—Esto NO corrobora nada de la cobertura noticiosa, y no se mezcla con ella. El canal de mensajería de un diario que ya está en el padrón de prensa es el mismo medio por otra puerta, no un segundo origen. Contarlo como corroboración independiente inflaría la verificación cruzada, que es lo único que separa un hecho de un rumor.
Lo que sí aporta son los canales oficiales de gobierno y de organismos internacionales —fuente primaria, sin intermediar— y los medios de Estados de fuera de la región que cuentan América Latina a su público. Quién narra la región desde afuera es materia de estudio, y por eso cada canal declara a quién responde. Su presencia acá no implica que la Fundación avale lo que publican.
Canales del padrón
Desinformación e infoxicación
—Índice de Opacidad
Qué no publica cada Estado, y qué se revisó para poder afirmarlo. Es una medición propia de la Oficina: no la publica ningún organismo.
Lo que ocurre y el Estado no publica
—Esto no mide violencia: mide transparencia. Cruza dos observaciones independientes —un observatorio externo de sucesos y el propio catálogo del Estado— y publica una sola cosa: si hay actividad registrada y el Estado no publicó nada de sí mismo. Esa distancia es un hecho sobre su publicación.
No se publica ni un número de la fuente externa —ni sucesos, ni recuentos, ni fechas—: sale una clasificación de tres estados y nada más. Y «sin registro» no es «no pasó nada»: es que esa fuente no anotó nada, y la cobertura de cualquier observatorio es despareja.
Lo que cambió desde que miramos
—El registro guarda lo que observa, no solo lo que ve hoy. Cada vez que un Estado cambia de estado —un portal que vuelve, un conjunto que desaparece, una serie que se detiene— queda anotado con su fecha. Es la única parte del registro que nadie más está guardando: la cifra de un organismo internacional va a seguir estando; que un sitio se apagó existe porque alguien lo miró.
La fecha es cuándo lo observamos, no cuándo ocurrió. Un portal pudo caerse el martes y ser visto el jueves. Y la primera vez que se ve a un Estado no dice desde cuándo está así: dice desde cuándo lo miramos. Esas líneas van marcadas.
Lo que dejó de publicarse
—No publicar y dejar de publicar no son lo mismo. Lo segundo es más grave: hubo dato y se retiró. El archivo público de la web guarda copias fechadas de los sitios oficiales, y comparar la última vez que un portal respondió bien con lo que responde hoy da la retirada con fecha.
La afirmación exige las dos mitades y ninguna alcanza sola. Que el archivo no tenga capturas recientes no prueba que el sitio murió —prueba que el rastreador no pasó—; que el portal no nos responda hoy no prueba que esté caído. Solo se dice retirado cuando el archivo lo vio vivo en el pasado y hoy no responde. Y no se interpreta la causa: presupuesto, mudanza de sistema o decisión dan la misma caída.
Índice de Opacidad
—Mide la ausencia, no la presencia. Un puntaje de apertura no se puede refutar mostrando una dirección; una afirmación de ausencia sí, y por eso vale. La presencia se prueba con una fuente; la ausencia exige las cuatro. Mientras falte un paso, el Estado dice sin verificar, que no es lo mismo que opaco y no cuenta como opacidad.
De dónde sale y qué falta
La trazabilidad completa: qué publica cada Estado, qué no publica, de dónde sale cada cifra, cómo se la califica y qué se puede descargar.
Padrón de fuentes oficiales
—Este padrón no publica datos: publica dónde están. Y las cifras de estos catálogos no son comparables entre países: cada Estado define el delito a su manera, lo publica con su cadencia y lo cuenta desde su año. Sumarlas para armar una serie regional produciría una serie falsa. Por eso el índice manda al original, donde la definición está escrita.
Fuentes que todavía no entraron
—Antes de construir sobre una fuente hay que saber cuántas veces contesta. El robot prueba en cada vuelta las que quedaron trabadas y guarda el resultado de cada intento. Así una fuente que volvió no queda figurando como caída durante semanas, que es lo que pasa cuando reintentar depende de que alguien se acuerde.
Esto no mide la calidad de una fuente: mide si contesta. Una que contesta siempre y publica mal sigue publicando mal; una que contesta la mitad de las veces puede ser excelente y estar sobrecargada. Y se mide desde una sola máquina: dice cuánto pudo usarla este registro, que es justamente lo que hay que saber.
Procedencia y vacíos declarados
—Cómo se califica lo que se publica
Sistema AlmirantazgoLetra — fiabilidad de la fuente
| A | Completamente fiable. Registro oficial, documento primario. |
| B | Habitualmente fiable. Medio de referencia con estándares editoriales. |
| C | Bastante fiable. Historial mixto o sesgo conocido pero verificable. |
| D | Habitualmente no fiable. |
| E | No fiable. Desinformación documentada. |
| F | Fiabilidad no evaluable. |
Número — credibilidad de la información
| 1 | Confirmada por otras fuentes independientes. |
| 2 | Probablemente cierta. Coherente, no confirmada. |
| 3 | Posiblemente cierta. Plausible, sin corroboración. |
| 4 | Dudosa. Contradice lo conocido sin explicación. |
| 5 | Improbable. Contradicha por fuentes sólidas. |
| 6 | No evaluable. |
Las dos reglas que el programa hace cumplir
El grado 1 exige corroboración. La escala lo reserva para el dato confirmado por otras fuentes, de modo que un dato de fuente única no puede calificar 1 por definición. Ningún automatismo lo asigna sin ella: el intento detiene la corrida.
Contar dominios no es corroborar. Veinte portales que replican un mismo cable son una sola fuente. Este registro cuenta orígenes, y un hecho no alcanza corroboración plena si sus dos fuentes son del mismo idioma y del mismo país.
La calificación de la fuente y la de la información son independientes: una fuente excelente puede transmitir un dato dudoso.
Informe del registro
Público, sin cuenta
—
De la Fundación
—Acá termina el dato y empieza el análisis. Este registro publica hechos calificados y no emite juicios. Los informes de la Fundación sí los emiten, firmados y con su confianza y probabilidad declaradas. Son dos productos distintos y no deben leerse como uno solo.